
Soy abogado especializado en derecho procesal penal. Ejerzo desde el año 2001. Actualmente resido en La Coruña y estoy continuamente viajando a Madrid y a Barcelona. Mi número de colegiado es el 122.866 del ICAMadrid. (Cuando comencé a ejercer tenía el número 27.148 del ICABarcelona).
Estoy cansado de esos que cometen un delito y no lo quieren reconocer y solo quieren que el abogado les defienda y el abogado utilice todas las triquiñuelas procesales para librarlos de la pena que en justicia les corresponde.
Llevo desde el año 2001 defendiendo sobre todo a esta clase de personas. Estuve en el Turno de Oficio y tenía que defenderlos. La mayor parte de ellas delincuentes habituales. Casi todos autores de los crímenes de los que se les acusaba. Sin embargo, la mayoría lo negaban. Inventaban cualquier historia para no reconocer los hechos. He trabajado mucho para que estas personas pudiesen irse sin recibir la pena que seguramente se merecían, ahora estoy harto. Desde el año 2018 ejerzo la profesión de abogado de un modo más personal y ya no quiero defender a nadie que haya cometido un delito y no esté dispuesto a reconocerlo. Antes no me importaba que fuesen realmente los autores de los actos de los que se les acusaba. Desde el año 2018 sí que me importa. Me importa saber que estoy defendiendo a alguien que merece la pena ser defendido. (También en el ámbito civil me importa, porque si algo he aprendido en todos estos años de ejercicio de la profesión de abogado es que el mal no solo se manifiesta a través del crimen).
Si has cometido un delito, mi consejo es que lo reconozcas, que no intentes exculparte. Tienes que entender que no sería justo que habiendo causado un daño a otra persona, quisieses irte de rositas, quedar como si tú nunca hubieses causado ese daño. No, nada de eso. Me parece deplorable esa actitud y no quiero colaborar con esa clase de individuos nunca más. Y hoy por hoy, creo que serán muy pocos los que me puedan engañar. Es decir, creo que puedo saber si el que quiere pasar por inocente está diciendo la verdad o no.
Desde el año 2018, mis propósitos como abogado penalista son los siguientes:
- Dirigir la acusación particular de los que han sido víctimas de un delito. Pienso es de suma importancia que la víctima de un delito se sienta siempre amparada mientras dura todo el proceso penal. Mi deseo más ferviente es que todos aquellos que voluntariamente han causado un daño a otra persona reciban la pena que se merecen y la cumplan íntegramente del modo que marca la ley, reparando el daño causado de la mejor manera que el derecho español permita en cada caso.
- Defender a todos aquellos que siendo inocentes son acusados injustamente de haber cometido un delito. Pienso que la mayor aberración que un Estado de Derecho puede cometer es condenar a una persona inocente.
- Convencer a la persona que ha cometido un delito o ha tenido algún grado de participación en él para que lo reconozca para así poder trabajar en la negociación con el Ministerio Fiscal con el objeto de conseguir la mayor rebaja de la pena con la que tendría que conformarse, dadas las circunstancias de cada caso y de cada persona.
- Seguir defendiendo los intereses de mis clientes una vez ha recaído la sentencia firme, con el fin de que la sentencia sea cumplida conforme a Derecho. Y si mi cliente ha quedado privado de libertad, seguir pendiente de él y apoyarle en todo lo que necesite, con especial atención a los derechos que pueda adquirir en aplicación del derecho penitenciario. Si has cometido un delito, confiésalo. Es lo mejor para ti y para los demás.
