Sobre mí
Ejerzo la profesión de abogado desde el año 2001. En estos años he llevado asuntos penales, civiles y también alguno en la jurisdicción contencioso administrativa. En el año 2018 tomé la determinación de llevar solo asuntos que me motiven y tengo que decir que los únicos asuntos que me motivan son aquellos en los que puedo contribuir a hacer justicia, es decir, aquellos en los que defiendo a mi cliente porque sé que mi cliente tiene razón y además ha actuado con honradez y buena fe. Por pequeño que sea el asunto siempre existe la oportunidad de ayudar a hacer justicia. Es más, en estos «asuntos pequeños» es donde creo que más veces las personas nos rendimos y dejamos que la gran empresa, o el que por cualquier motivo tiene una posición más fuerte, se salga con la suya. Nos parece que la cantidad de dinero en juego es muy pequeña y que no merece la pena litigar. Sé que son muchas las empresas y los particulares que cuentan con eso para lucrarse y salirse con la suya. En los contratos de arrendamiento sucede muchas veces que el propietario no devuelve toda la fianza y el que fue arrendatario prefiere no meterse en un pleito y lo deja pasar. En las Comunidades de Propietarios es bastante normal que los propietarios aguanten injusticias por no querer enfrentamientos con los vecinos. Son muchos los casos en los que, lamentablemente, el Derecho es pisoteado. Las compañías aseguradoras, muchas veces, no cumplen con sus obligaciones jugando con la posibilidad de que el asegurado no reclame. Mi experiencia me dice que son muchos los que hacen las cosas mal para así ahorrarse dinero, sin importarles los perjuicios que puedan causar; son muchos los que se mueven por el ánimo de lucro.
Mi objetivo es contribuir a hacer justicia, no importa la cantidad de dinero en juego. Lo único que importa es que el que ha obrado bien, con buena fe, no tenga que renunciar a ninguno de sus derechos. Ahora que está tan de moda la especialización, se podría decir que mi especialidad no es otra que la gente buena que se niega a que alguno de sus derechos sea atropellado.
Tengo un alto concepto del Derecho. Creo que si se estudia en profundidad cualquiera se puede dar cuenta de que el fin del Derecho es hacer justicia. Hay que entender que la solución de los conflictos civiles que se dan cada día entre particulares muchas veces se resuelven de un modo contrario a Derecho, es decir una de las partes cede alguno de sus derechos con el fin de no tener que litigar ante los tribunales y así acabar lo antes posible con una situación que causa malestar. Lo que uno quiere en esta vida es no andar metidos en conflictos, pero lo cierto es que esto a veces resulta muy difícil dado el alto porcentaje de personas que solo piensan en su propio beneficio sin importarles nada el daño que pueden causar a otros. El Derecho está ahí precisamente para poner un muro de contención a ese egoísmo. Me parece bien intentar un acuerdo amistoso pero de ninguna manera teniendo que soportar la pérdida de algún derecho, y mucho menos que el que ha obrado mal se vea recompensado con un acuerdo del que pueda obtener alguna ventaja o algún enriquecimiento.
Pienso que las nuevas tecnologías facilitan extraordinariamente la comunicación y hoy por hoy no es necesario tener que encontrarse en un espacio físico con el cliente. De todas formas, estoy dispuesto a reunirme en persona con el cliente que lo requiera acordando previamente el lugar donde poder quedar. En Madrid dispongo de una sala donde recibir a los clientes que lo necesiten en la calle Serrano 19, cerca del Colegio de la Abogacía.
Mi número de colegiado es el 122.866 del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid. (Ojo: este numero se corresponde con el año en el que me colegié en el ICAM, antes estuve colegiado en Barcelona con el número 27.148 – Esto lo digo porque sé que hay algún listillo que se fija en estas cosas).
